sábado, 17 de octubre de 2026

ROS PARA EL CLERO CASTRENSE, MOD. 1908.

El gorro Ros constituye una de las prendas de cabeza más representativas de la uniformidad militar española del siglo XIX y del primer tercio del XX. Su origen se remonta a 1855, cuando el general Antonio Ros de Olano impulsó la introducción de este modelo en el ejército español, del que tomó su nombre. Elaborado con fieltro ligero y caracterizado por su forma peculiar, más elevada en la parte delantera que en la trasera, el Ros constituyó una alternativa a otros tocados militares de la época.
Su implantación estuvo vinculada a la evolución de los uniformes y a la búsqueda de prendas que combinaran funcionalidad, comodidad y una apariencia distintiva. Su uso se extendió a diferentes armas y cuerpos militares, convirtiéndose en un elemento habitual de la uniformidad española durante varias décadas. Además de su función práctica, el gorro Ros adquirió un importante valor visual e histórico, al quedar asociado a la imagen del militar español de finales del siglo XIX y de las primeras décadas del XX.
El ejemplar objeto de este trabajo corresponde al modelo de Ros destinado al Clero Castrense, reglamentado mediante Real Orden circular de 1908, publicada en la Colección Legislativa número 207. Se trata de un gorro con casco de fieltro negro, que se extiende desde el imperial hasta la franja inferior. El imperial, de charol negro, constituye la parte superior del Ros y está rodeado por un cordón de hilo dorado, dispuesto en la unión entre el imperial y el casco.

En la parte superior del casco, junto al imperial, presenta un galón dorado decorado con flores de lis. En el extremo inferior dispone de una franja de piel fina, a modo de guarnición, que refuerza la estructura del casco. Sobre esta franja se sitúan dos botones dorados que sujetan el barboquejo y que llevan representados el escudo de España y la inscripción «Clero Castrense». El barboquejo, confeccionado en cuero fino, sirve para sujetar el Ros a la cabeza. En su parte inferior incorpora una visera de cuero negro, destinada a proteger los ojos del sol y de la lluvia.

En la parte frontal porta una chapa de metal dorado, realizada en lámina troquelada y grabada con el escudo de España, orlado de laureles. Sobre ella se dispone una escarapela a modo de divisa, formada por una cinta rizada, formando un círculo alrededor de su centro y con los colores de la bandera española, rojo y gualda. Encima de esta se encuentra una presilla simulada de metal dorado, compuesta por tres cordoncillos y un botón con el escudo de España.

En su parte delantera, y por encima de la presilla, presenta un bombillo destinado a sostener un adorno de color morado: un pompón de hilo o un penacho de plumas, según la modalidad de uniformidad a portar, de media gala o de gala, respectivamente.

El interior del Ros está provisto de una badana sudadera de piel fina y forrado con tela de color rojo. En el forro figura la marca del fabricante: «Medina, Bordador de la Real Casa, con sucursales en Barcelona, Rambla del Centro, 37, y en Madrid, Preciados, 21».

Para el servicio diario y la protección de la pieza se utilizaba habitualmente una funda de charol negro. La que acompaña a este ejemplar conserva un sello de tinta azul con el nombre del establecimiento que lo comercializó en Palma de Mallorca: «Sombrerería y tienda de Gorras Joaquín Comí, calle Unión, 42».






Bibliografía. -

Grávalos González, Luis. Roses y Leopoldinas. Madrid, 2003, pp. 13-15 y 84.