ROS PARA EL CLERO CASTRENSE, MOD. 1908.
El gorro Ros constituye una de las prendas de cabeza
más representativas de la uniformidad militar española del siglo XIX y del
primer tercio del XX. Su origen se remonta a 1855, cuando el general Antonio
Ros de Olano impulsó la introducción de este modelo en el ejército español, del
que tomó su nombre. Elaborado con fieltro ligero y caracterizado por su forma
peculiar, más elevada en la parte delantera que en la trasera, el Ros
constituyó una alternativa a otros tocados militares de la época.
En la parte superior del casco, junto al imperial,
presenta un galón dorado decorado con flores de lis. En el extremo inferior
dispone de una franja de piel fina, a modo de guarnición, que refuerza la
estructura del casco. Sobre esta franja se sitúan dos botones dorados que sujetan
el barboquejo y que llevan representados el escudo de España y la inscripción
«Clero Castrense». El barboquejo, confeccionado en cuero fino, sirve para
sujetar el Ros a la cabeza. En su parte inferior incorpora una visera de cuero
negro, destinada a proteger los ojos del sol y de la lluvia.
En su parte delantera, y por encima de la presilla,
presenta un bombillo destinado a sostener un adorno de color morado: un pompón de
hilo o un penacho de plumas, según la modalidad de uniformidad a portar, de
media gala o de gala, respectivamente.
El interior del Ros está provisto de una badana
sudadera de piel fina y forrado con tela de color rojo. En el forro figura la
marca del fabricante: «Medina, Bordador de la Real Casa, con sucursales en
Barcelona, Rambla del Centro, 37, y en Madrid, Preciados, 21».
Para el servicio diario y la protección de la pieza se
utilizaba habitualmente una funda de charol negro. La que acompaña a este
ejemplar conserva un sello de tinta azul con el nombre del establecimiento que
lo comercializó en Palma de Mallorca: «Sombrerería y tienda de Gorras Joaquín
Comí, calle Unión, 42».
Bibliografía. -
Grávalos González, Luis. Roses y Leopoldinas.
Madrid, 2003, pp. 13-15 y 84.




